Eros y Psique. Fernando Pessoa

Eros y Psique

…Y así ves, mi Hermano, que las verdades que te fueron dadas en el
Grado de Neófito, y aquellas que te fueron dadas en el Grado de
Adepto Menor, son, aún que opuestas, la misma verdad.

(Del Ritual del Grado de Maestre del Atrio en la Orden Templaria de Portugal)

Cuenta la leyenda que dormía
Una Princesa encantada
A quien sólo despertaría
Un Infante, que vendría
Desde más allá del muro del sendero.

Él tenía que, intentado,
Vencer el mal y el bien,
Antes que, ya libertado,
Dejara el camino equivocado
Por el que a la Princesa vino.

La Princesa Adormecida,
Se espera, durmiendo espera,
Sueña en muerte su vida,
Y órnale la cabeza olvidada,
Verde, una girnalda de hiedra.

Lejos el Infante, esforzado,
Sin saber que fin tiene,
Rompe el camino predestinado,
Él de ella es ignorado,
Ella para él es nadie.

Pero cada uno cumple el Destino
Ella durmiendo encantada,
Él buscándola sin tino
Por el proceso divino
Que hace existir el sendero.

Y, si bien que sea oscuro
Todo por el sendero lo fuera,
Y falso, él viene seguro,
Y venciendo sendero y muro,
Llega adonde en sueño ella vive,

Y, aún tonto de lo que hubiese,
A la cabeza, en marejada,
Ergue la mano, y encuentra hiedra,
Y ve que él mismo era
La Princesa que dormía.

 

Publicado por primera vez en Presença,
n.os 41-42, Coimbra, mayo de 1934.
Fernando Pessoa
1934