La Terapia Individual en Grupo según la Gestalt

CoroTanto en los años de formación de Fritz Perls como en los años de sus primeras prácticas de psicoanalista, la terapia de grupo apenas si existía como tal e incluso era considerada por algunos incompatible con el método psicoanalítico, basado en el análisis de la relación transferencial del paciente sobre el terapeuta. Será en la etapa americana de Perls (años 50-60 del siglo XX) cuando su nuevo estilo de intervención, llamado Terapia Gestalt, empiece a aplicarse sistemáticamente en grupo, coincidiendo con algunas teorías que atribuyen la terapia individual a la cultura europea tradicional (más jerarquizada) y la terapia de grupo a la cultura democrática estadounidense (más horizontal).

Los dos grandes enfoques grupales que se consolidan en la segunda mitad del siglo XX, el grupoanálisis de la escuela inglesa (Bion, Foulkes) y la dinámica de grupos norteamericana (Lewin), legitimarán la validez terapéutica del grupo, tanto a través de la práctica clínica como de la investigación de laboratorio. De ambos participa la Terapia Gestalt, sin incluirse en ninguno. En rigor la gestalt no es una terapia de grupo (tomado en su totalidad) sino una terapia en grupo, algo así como una terapia individual en un contexto colectivo, donde el terapeuta trabaja con un participante en el centro del grupo, bajo unas condiciones muy particulares de transparencia, compromiso y auto-revelación, que la hacen especialmente poderosa y eficaz, a la par que arriesgada y difícil. A este estilo tradicional gestáltico se le ha denominado “método del coro griego” (Ruth Cohn) porque se basa (además de las influencias del psicodrama de Moreno y de las terapias humanistas de Esalen) en el aprendizaje teatral que Perls recibió de Max Reinhardt en sus años de estudiante berlinés: el protagonista desarrolla su acción ante la presencia genuina del coro (grupo) que puntualiza, refleja, amplía, reacciona o simplemente observa con atención, haciendo a veces de espejo, a veces de polaridad, a veces de alter ego del protagonista, proporcionado siempre contraste y feedback. Algunos consideran pobre este concepto del grupo como comparsa, pero en realidad es una especie de cadena secuencial: el que trabaja en el centro afecta al que escucha, que pasará posteriormente a ocupar el centro, y así sucesivamente.

A partir de Perls los gestaltistas han desarrollado diversos abordajes grupales. Por ejemplo: -la síntesis o yuxtaposiciónGrupo de enfoques diferentes (movilizar con técnicas corporales e integrar con herramientas gestálticas, etc). -propuesta de experimentos (juegos, ejercicios…) grupales y posterior elaboración individual. -diagnóstico del momento o fase grupal según algún modelo teórico de referencia (E. Kepner, J. Zinker, I. Yalom, Bennis-Shepard…) para luego concienciar la situación a través de experiencias grupales o trabajos individuales. En realidad, antes o después, el grupo gestáltico acaba recurriendo a ese modelo tradicional perlsiano del coro griego, de forma que podemos afirmar que la mayor aportación y originalidad de la gestalt a la terapia grupal ha sido el trabajo individual en grupo, ese peculiar contagio de autenticidad que arrastra al centro a cada participante en su momento, plasmando de forma creativa aquel principio de la gestalt de que “el todo es más que la suma de las partes”.

Paco Peñarrubia

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