Ampliar consciencia y ejercer la propia creatividad. Taller de 12 sesiones de T.I.G (Terapia Individual en Grupo)

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El T.I.G (Terapia Individual en Grupo) es una modalidad terapéutica que pone la atención en el trabajo individual valiéndose del entorno grupal con tal de ampliar, contener y sostener aquello que vaya haciéndose presente en las sesiones de trabajo.

El objetivo del taller es que puedas ampliar la consciencia de ti mismo para que así desarrolles la capacidad de escucharte, sentirte y notarte. Que desde el aquí y ahora puedas identificar aspectos de tu personalidad carentes de cuidado y que pongas atención a como te relacionas con las demás personas. En definitiva, que amplíes la consciencia de tus capacidades y límites para poder llegar a ser una persona creativa y satisfecha en el día a día.

Este trabajo se realiza desde el enfoque terapéutico que propone la Terapia Gestalt y se sirve de tecnicas plásticas, musicales, trabajo de cuerpo y relajación, entre otras, para facilitar la expresión no verbal, como la emocional y la física.

_ Temática de las sesiones: 

  • Sesión 1: encuadre del trabajo
  • Sesión 2: la escucha externa.
  • Sesión 3:  la escucha interna.
  • Sesión 4: identificación de la propia imagen.
  • Sesión 5: permisos y órdenes parentales.
  • Sesión 6: emociones basicas. Tristeza, rabia, alegria i miedo.
  • Sesión 7: hacerse consciente de los propios límites.
  • Sesión 8: aspectos de nustra personalitad en la s’ombra.
  • Sesión 9: dramatización de polaridades.
  • Sesión 10: espacio interno.
  • Sesión 11: movimiento espontaneo.
  • Sesión 12: cierre del trabajo.

_Calendario y horarios: Lunes por la mañana de  10:30 a 13 hs o tardes de 17 a 19:30 hs

  • Marzo: 23 y 31
  • Abril : 13, 20 y 27
  • Mayo: 4, 11, 18 y 25
  • Junio: 1, 8, 15 y 22  

_Luar: DARSANA. Centre de Ioga i Teràpies Naturals. C/ Pinós, 12 baixos. Granollers. www.darsana.net                 

_ Precio: 360€ (30€ sessió)

_Terapeuta: Rebeca G. Lorente: Terapeuta Gestatlt formada a l’Escola de Gestalt de Girona(any 2009), Diplomada en Treball Social per la Universitat de Barcelona(any 2005) especialitzada en l’atenció a infants i dones víctimes de violència en l’àmbit familiar. Formada en el Programa SAT (de Claudio Naranjo)(any 2009) de formació personal i professional de Psicoteràpia Transpersonal e Integrativa. Especialista en Facilitació Emocional, pel curs (EFE) al centre de Psicoteràpia Gestalt Zôa(any 2005) a Barcelona. Estudiant de teatre des de l’any 1991-1995 en el Col·legi del Teatre, deBarcelona. Consulta privada.

_Ajudant: Gerard Porredon: Terapeuta Gestalt format a l’Escola Taller de Gestalt de Barcelona (2012), format també en Focusing –tècnica d’escolta corporal- per l’Institut Espanyol de Focusing, Llicenciat en Ciències Polítiques (UPF), màster en Cooperació Internacional (Sciences-po, Paris). Consulta privada a Granollers i St. Esteve (www.gerardporredon.com).

_Información y inscripciones:

Teléfono: 654445470      

 e-mail: rebegonlor@gmail.com                                      

blog:  https://rebecreando.wordpress.com/contacto

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El canto de la Perla

Hijo pródigoEl Canto de la Perla es un addendum al texto apócrifo de “las actas de Tomás”, del que se conocen, y han llegado hasta nosotros dos versiones: la siríaca y la griega. La que aquí sigue procede de la versión griega que en su momento (1883) fue publicada en las Acta Apostolarum Apocrypha, de Bonnet. Como verá el lector rápidamente, todo el texto es una hermosa alegoría acerca de nuestra condición presente, de dónde provenimos, cuál es nuestra labor y hacia donde hemos de retornar. Toda “búsqueda” espiritual se halla aquí resumida de muy bella manera. Y convendremos fácilmente en que las palabras del Canto de la Perla resumen de forma excelente todo el sentido que, tradicionalmente, cabe dar al término “buscador”. Nótese, por ende, que el fondo narrativo es muy semejante a la parábola del hijo pródigo.

“Cuando yo era un pequeño niño, tanto que aún no podía hablar en la casa
palaciega de mi Padre, reposando en la riqueza y en el esplendor que me nutrían, mis
padres me enviaron muy lejos del Oriente, nuestro país, en una misión, equipado con
provisiones para el viaje. De la abundancia de riquezas de nuestros tesoros ellos me
entregaron un gran cargamento, que sin embargo era muy ligero de forma que yo
pudiese cargarlo solo.
La carga consistía en oro del país de Lo Alto, plata de los grandes tesoros, joyas
de esmeraldas de la India y ágatas de Kushan. Y me ciñeron con acero (o diamante).
Retiraron mi vestido engastado en joyas y adornado de oro que, por su amor, habían
hecho para mí, y también mi manto de color amarillo, confeccionado a mi exacta
medida.

E hicieron un pacto conmigo, grabándolo en mi corazón para que no pudiera
olvidarlo, diciendo esto: “Si vas a Egipto y traes de allí la Perla que se encuentra en
medio del mar, envuelta por la serpiente devoradora, podrás entonces ataviarte de
nuevo con tu vestido engastado con joyas y, sobre él, el manto que tanto aprecias y ser
un heredero de nuestro reino, junto a tu hermano, el segundo en nuestra jerarquía.”

Abandoné el Oriente y partí acompañado por dos guías, pues el camino era difícil
y peligroso y yo era demasiado joven para tal viaje. Atravesé las fronteras de Maishan,
el lugar de encuentro de los mercaderes orientales, llegué a la Tierra de Babel y entré
por las murallas de Sarbug. Seguí adelante y al llegar a Egipto mis acompañantes se
separaron de mí.

Busqué, con osadía, a la serpiente, estableciéndome cerca de su morada,
aguardando la ocasión en que ella estuviera somnolienta y fuese a dormir, para robarle
la perla. Como estaba solo y me mantenía aparte, era considerado un extraño por mis
compañeros de hospedaje. Entre tanto, vi allí un hombre libre, mi primo del Oriente, un
joven hermoso y bien favorecido, hijo de un Noble. Él vino y se unió a mí. Lo hice mi
compañero predilecto, un compañero para mis jornadas. Como asiduo compañero me
alertó sobre los egipcios, advirtiéndome que evitara mezclarme con ellos o tener relación
con sus impurezas. Comencé entonces a vestirme como ellos, para que no creyeran
que yo era un extranjero venido de lejos para apoderarme de la perla y evitar que
pudieran incitar a la serpiente contra mí.
Pero por alguna razón, ellos supieron que yo no era de su país. Con sus
artimañas, se presentaron a mí y me ofrecieron sus alimentos para que comiera. Al
probarlos, me olvidé que era hijo de un Rey y me convertí en un súbdito del rey de los
egipcios. Olvidé completamente la perla por la cual mis Padres me habían enviado y,
bajo el efecto de sus alimentos, me sumergí en un profundo sueño.
Mis Padres percibían todo aquello que estaba aconteciendo y quedaron
preocupados. Entonces se realizó una proclama en nuestro Reino: Que todos se
presentaran rápidamente en el Pórtico. Y entonces los reyes y jefes de Partia, y todos
los nobles del Levante decidieron que yo no debería permanecer más en Egipto. Me
escribieron una carta y en ella todos los nobles firmaron con su nombre.

“De parte de tu Padre, el Rey de los Reyes, de tu madre, Señora que gobierna el
Oriente, y de nuestro segundo, tu hermano, a nuestro hijo en Egipto: ¡Saludos!
Levántate y despierta de tu sueño. Oye las palabras de nuestra carta. Acuérdate que
eres el Hijo de un Rey. Mira a quién has servido en tu esclavitud. Piensa de nuevo en la
perla, la razón por la que viajaste a Egipto. Acuérdate de tu gloriosa vestidura y de tu
espléndido manto, para que puedas de nuevo vestirlos y usarlos como ornamentos, y
para que tu nombre pueda ser leído en el Libro de la Vida, y con nuestro sucesor, tu
hermano, puedas ser heredero en nuestro reino.”

La carta, que el Rey había lacrado con su mano derecha, era como un
mensajero contra la amenaza de los hijos de Babel y de los rebeldes demonios del
Laberinto. Ella voló en la forma de un águila, la reina de todas las aves, hasta posarse a
mi lado, transformándose en un discurso entero. Con su voz y el sonido de sus alas, me
levanté, despertando de mi profundo sueño. La tomé, la besé, rompí su lacre y la leí.
Las palabras de la carta estaban escritas de la misma manera en la que habían sido
escritas en mi corazón.

Recordé en aquel momento que yo era el hijo de un rey y que mi alma, nacida
libre, tenía nostalgia de quienes tenían la misma naturaleza. Recordé nuevamente la
perla, por la cual yo había sido enviado en misión a Egipto. Y comencé a perseguir la
terrible y ruidosa serpiente. Y la subyugué gritando el hombre de mi Padre, el nombre de
nuestro segundo y el nombre de mi madre, la Reina de Oriente.
Robé, entonces, la perla y huí en dirección a la casa de mi Padre. Retire las
vestimentas sucias e impuras que llevaba, abandonándolas en su país de origen. Me
dirigí al camino por el cual había venido, la senda que lleva a la Luz de nuestra casa, el
Oriente. En el camino, encontré delante de mí la carta que me había despertado. Y de la
misma manera me orientaba ahora con su Luz que brillaba delante de mí. Su voz vencía
mi temor, y su amor me conducía. Y seguí adelante. Vislumbraba, en ocasiones, las
reales vestiduras de seda brillando ante mí. Continué avanzando; atravesé el Laberinto;
dejé la Tierra de Babel a la izquierda y llegué a Maishan, el lugar de encuentro de los
mercaderes, localizado en la costa.
Mis padres me enviaron el Vestido de Gloria que yo había abandonado y el manto
que lo cubría. Fueron traídos desde las alturaS de Hycarnia por la manos de sus
distribuidores de tesoros, a los que por su lealtad, podían ser confiados. Por recordar su
esplendor, pues lo había dejado abandonado en la Casa de mi Padre desde mi infancia,
mi vestido me pareció, al verlo, como la imagen de mí mismo.

Percibí en él todo mi ser y, a través de él, me reconocí y me percibí. Pues a pesar
de haber sido originados de la misma unidad, estábamos parcialmente divididos y, sin
embargo, éramos también uno en semejanza. Vi también que los tesoreros que lo
habían traído para mí desde lo alto eran dos seres, pero que había una única forma en
ambos, un único símbolo real compuesto de dos mitades, y que traían mi dinero y mi
riqueza en sus manos, los cuales me entregaron como recompensa.
El glorioso vestido reluciente estaba adornado con un brillante esplendor de
colores: con oro, perlas y también piedras preciosas de diversos colores. Para realzar su
grandeza estaba ceñido con diamantes. Además de ello la imagen del Rey de Reyes
estaba completamente grabada en él. Piedras de zafiro estaban fijadas al cuello con
hermoso efecto.

Percibí que el movimiento de la Gnosis abundaba en toda su extensión, y que se
estaba preparando para hablar. Escuché el sonido de su música, que susurraba al
descender: “Soy yo el que pertenece a aquel que es más fuerte que todos los seres
humanos y para el que fui señalado por el Padre mismo. Percibí, entonces, que mi
estatura aumentaba con su actividad.

Y ahora, con sus movimientos reales, ella venía en mi dirección, como
apresurada en las manos de sus donadores, para que yo pudiese tomarla y recibirla. Y
de mi parte también mi amor me instaba a correr a su encuentro y tomarla. Me estiré
para recibirlo, me vestí con su colorida belleza y me envolví en aquel manto de
resplandecientes colores.

Vestido de esta forma, ascendí al Portal de las Bienvenidas y de la Veneración.
Incliné mi cabeza y rendí homenaje a la gloria del Padre que lo había enviado, cuyas
órdenes yo había cumplido, y que, de su parte, había cumplido lo que había prometido.
Él me recibió con alegría, y me quedé con Él en su Reino, y todos sus súbditos
cantaban cantos con voces reverentes. Él me permitió ser llevado a la corte del Rey en
su compañía para que, con la perla, pudiese comparecer delante del Rey.”

 

Extraído del blog del Instituto GCU(Instituto Gnóstico de Ciencia Universales)

Cambio, transformación, transmutación

Algo en mi vida está cambiando.

ImagenAlgo en mi vida se está gestando.

Digo “algo” cuando podría decir yo y dos vidas, pero digo “algo” porque lo estoy viviendo como si eso me fuese ajeno, cuando sobradamente sé que esto que me pasa es de las cosas más reales y ciertas que me están ocurriendo.

El cambio….cambiar es devenir otra cosa, transformarse, transmutarse, dejar una piel para mudar a otra….¿piel?

Notar que ya no eres lo que eras, ni como creías ser y sin tener ni idea de hacia donde te diriges. Incertidumbre. Y, a la vez, es estar en un presente continuo, del cual formas, del cual eres parte y que te atraviesa, te envuelve, como el aire que respiras, como te alumbra la luz del sol, como te arrulla la sombra; ¿dónde empieza esa sombra y donde empieza mi persona, mi yo….?

Creerme que puedo ser, en mi misma, sin ser aquello que me envuelve, se me antoja hoy un imposible.

¿Qué soy yo si no soy esto que me está ocurriendo? Este cambio corporal, estas hormonas en ebullición, este vientre que se ha convertido en el centro de mi universo, este sentir vida dentro de mi…..me es ajena, y a la vez yo soy parte responsable y contenedora de ella. Me es propia, pero no me pertenece. Tan solo estar y dejar que ocurra.

Fundirse con la realidad es estar con lo que hay,con lo que me pasa, con lo que siento, con lo que pienso, con lo que noto.

No sé hacia donde voy, tan sólo se que voy y en este ir hacia, cada vez me reconozco menos, y cada vez me siento más.

Morir para vivir.

Bendecida sea la vida y bienvenidos los cambios que vivir conlleva.

¿Por qué o para qué hacer terapia?

Son muchos los motivos por los cuales una persona decide acudir a la consulta de un/a terapeuta: “No se….necesito que alguien me diga qué me pasa”, “Me siento mal conmigo mism@, con l@ s demás…..”, “Quiero saber quién soy en realidad”, “Me lo han recomendado mis amigos, familiares…..”, “Tengo mucha ansiedad y ya no soy capaz de controlarla”, “ Estoy fatal! Se terminó mi relación de pareja…”, “Me siento perdid@ en la vida, mis planes han fracasado….”

La lista es larga, tan larga como personas acuden a consulta, porque cada cual tiene sus particularidades, aunque al final, pudiéramos agrupar las demandas por familias según su tipología, no hay una demanda igual a otra.

Aquello que me motiva a dirigirme a pedir ayuda, es la espoleta, el por qué, la bolla, la punta del iceberg. Al menos, así lo entiendo hoy, a partir de mi propia experiencia como paciente que fui-sigo siendo, y la terapeuta que ahora soy.

Ciertamente, aquello que buscamos señalará, apuntará hacia una u otra dirección, y nos aportará la energía y fuerza necesaria para ponernos en camino hacia la consulta del/ la terapeuta.

No es lo mismo acudir a terapia debido al dolor que nos está generando la pérdida de un ser querido, o porque quiero conocerme mejor, saber cómo funciono y qué me mueve. No. No es lo mismo. Aunque el hecho de pedir ayuda, aunque el  contexto que se establezca, o el setting coincidan, aquello que me ha llevado hasta ahí, marca una diferencia.

A medida que se ahonda en el proceso de terapia, y que la persona se expresa, se muestra, comparte, dice o no dice…..;

Cuanto más hacia dentro de un@ mism@ se va la disparidad,

La diferencia, se diluye.

Entonces, ya no importan los motivos. Importa lo que importa. Lo que hay.

Lo que nos ocupa. Importas tú. Importa el nosotros. Lo que va surgiendo.

Importa la escucha.  Sentirse vist@. Validarse.

Verse a través de tus ojos,

puesto que soy cieg@ de mi mism@.

Notarse. Sentirse.

Hacerse presente.

Dolerse.

Gritar y callar.

Darme permiso para estar.

Silencio.

Mirar-te.

¿Por qué hacer terapia o para qué hacer terapia? Esa es la cuestión….

zen

Rebeca G Lorente

Escritos de cosecha propia

Para mi escribir es un ejercicio necesario para poder comunicarme de manera más auténtica y precisa, ante todo conmigo misma. Me doy cuenta que cuando escribo, entro en un estado casi meditativo. Busco las palabras precisas en la boca de mi estómago, luego circulan por el corazón y se me clarifican el la mente, hasta que mi mano las plasma encima del papel o en el ordenador.

Cuando era niña me encantaba ver una serie británica que retransmitían por televisión titulada: Yo, Claudio. La serie empezaba con la imagen de unas letras doradas y de caligrafía romana sobre un fondo de mosaico blanco, sobre el cual una serpiente se deslizaba sinuosamente. Me impactaba esa imagen. Juntamente con la música que sonaba, un tanto siniestra y misteriosa, para mi, me quedaba hipnotizada ante la pantalla.

Yo, Claudio

A menudo, en el transcurso de la acción de los capítulos, solía verse( o al menos, eso recuerdo) la imagen de Claudio escribiendo sobre una mesa de madera, iluminado por un candil y esgrimiendo una pluma que mojaba en tinta de tanto en tanto…… . Claudio era quien narraba la historia de su familia. Era una familia de emperadores y grandes dirigentes de la Roma imperial, pero lo que él contaba acerca de sus familiares, los convertía en personas casi corrientes, si no fuera por sus excentricidades e inagotables ansias de poder que los tenía a todos presos en una jaula de oro.

Bueno, mi motivación por escribir, se despertó, en parte gracias a Claudio. Ese personaje tartamudo, del cual se reían muchos, y que se dedicaba más a observar para después, de manera reflexiva escribir lo que había visto y vivido. Me quedé prendada de ese personaje, de su actitud, de su calma cuando escribía, de su simplicidad……

Germinó en mi una semilla por la escritura, que siendo sincera, no he cultivado en demasía. Sí, a veces escribo, y me agrada. Por esta razón, en parte, he iniciado este blog. Espero que las Musas me visiten a menudo y pueda contribuir con escritos, reflexiones, artículos o esbozos de escritura a ornamentar este espacio de terapia gestalt y cosmología personal.

Así, pues, en esta sección, quiero compartir con vosot@s aquello que escriba, tanto en mi lengua materna, el catalán, como en castellano.