¿Por qué o para qué hacer terapia?

Son muchos los motivos por los cuales una persona decide acudir a la consulta de un/a terapeuta: “No se….necesito que alguien me diga qué me pasa”, “Me siento mal conmigo mism@, con l@ s demás…..”, “Quiero saber quién soy en realidad”, “Me lo han recomendado mis amigos, familiares…..”, “Tengo mucha ansiedad y ya no soy capaz de controlarla”, “ Estoy fatal! Se terminó mi relación de pareja…”, “Me siento perdid@ en la vida, mis planes han fracasado….”

La lista es larga, tan larga como personas acuden a consulta, porque cada cual tiene sus particularidades, aunque al final, pudiéramos agrupar las demandas por familias según su tipología, no hay una demanda igual a otra.

Aquello que me motiva a dirigirme a pedir ayuda, es la espoleta, el por qué, la bolla, la punta del iceberg. Al menos, así lo entiendo hoy, a partir de mi propia experiencia como paciente que fui-sigo siendo, y la terapeuta que ahora soy.

Ciertamente, aquello que buscamos señalará, apuntará hacia una u otra dirección, y nos aportará la energía y fuerza necesaria para ponernos en camino hacia la consulta del/ la terapeuta.

No es lo mismo acudir a terapia debido al dolor que nos está generando la pérdida de un ser querido, o porque quiero conocerme mejor, saber cómo funciono y qué me mueve. No. No es lo mismo. Aunque el hecho de pedir ayuda, aunque el  contexto que se establezca, o el setting coincidan, aquello que me ha llevado hasta ahí, marca una diferencia.

A medida que se ahonda en el proceso de terapia, y que la persona se expresa, se muestra, comparte, dice o no dice…..;

Cuanto más hacia dentro de un@ mism@ se va la disparidad,

La diferencia, se diluye.

Entonces, ya no importan los motivos. Importa lo que importa. Lo que hay.

Lo que nos ocupa. Importas tú. Importa el nosotros. Lo que va surgiendo.

Importa la escucha.  Sentirse vist@. Validarse.

Verse a través de tus ojos,

puesto que soy cieg@ de mi mism@.

Notarse. Sentirse.

Hacerse presente.

Dolerse.

Gritar y callar.

Darme permiso para estar.

Silencio.

Mirar-te.

¿Por qué hacer terapia o para qué hacer terapia? Esa es la cuestión….

zen

Rebeca G Lorente

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Gestalt individual

Entiendo que es importante conocer a la persona con la que un@ quiere trabajar en un contexto como el terapéutico. No basta sólo con el Curriculum Vitae, aunque éste sea algo más que puede ser tenido en cuenta.

Así que realizo una primera entrevista gratuita con el fin de conocernos y tener un primer contacto. También servirá para que  sepa cual es tu demanda, así como para que tú sepas cual es mi modo de trabajar y mis condiciones.

Creo que este encuentro previo a cualquier contrato de trabajo es necesario para fomentar un buen inicio de proceso, puesto que la claridad y la transparencia son elementos esenciales para un trabajo de contacto como lo es la Terapia Gestalt.

Si existe acuerdo y compromiso para trabajar, entonces iniciaremos el proceso de terapia individual juntos.

Actualmente dispongo de despacho para atención individual tanto en en Granollers como en  Barcelona.