Entréme donde no supe. San Juan de la Cruz

Entréme donde no supe

Entréme donde no supe
y quedéme no sabiendo,
toda ciencia trascendiendo.

Yo no supe dónde entraba,
pero cuando allí me vi
sin saber dónde me estaba
grandes cosas entendí
no diré lo que sentí
que me quedé no sabiendo
toda ciencia trascendiendo.

De paz y de piedad
era la ciencia perfecta,
en profunda soledad
entendida vía recta
era cosa tan secreta
que me quedé balbuciendo
toda ciencia trascendiendo.

Estaba tan embebido
tan absorto y ajenado
que se quedó mi sentido
de todo sentir privado
y el espíritu dotado
de un entender no entendiendo
toda ciencia trascendiendo.

El que allí llega de vero
de sí mismo desfallece
cuanto sabía primero
mucho bajo le parece
y su ciencia tanto crece
que se queda no sabiendo,
toda ciencia trascendiendo.

Cuanto más alto se sube
tanto menos se entendía
que es la tenebrosa nube
que a la noche esclarecía
por eso quien la sabía
queda siempre no sabiendo,
toda ciencia trascendiendo.

Este saber no sabiendo
es de tan alto poder
que los sabios arguyendo
jamás le pueden vencer
que no llega su saber
a no entender entendiendo
toda ciencia trascendiendo.

Y es de tan alta excelencia
aqueste sumo saber
que no hay facultad ni ciencia
que le puedan emprender
quien se supiere vencer
con un no saber sabiendo,
toda ciencia trascendiendo.

Y si lo queréis oír
consiste esta suma ciencia
en un subido sentir
de la divinal esencia
es obra de su clemencia
hacer quedar no entendiendo
toda ciencia trascendiendo.

San Juan de la Cuz

San Juan de la Cruz

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En una noche oscura. San Juan de la Cuz

En una noche oscura

En una noche oscura
con ansias en amores inflamada
¡oh dichosa ventura!
salí sin ser notada
estando ya mi casa sosegada,

a oscuras y segura
por la secreta escala disfrazada,
¡oh dichosa ventura!
a oscuras y en celada
estando ya mi casa sosegada.

En la noche dichosa
en secreto que nadie me veía
ni yo miraba cosa
sin otra luz y guía
sino la que en el corazón ardía.

Aquesta me guiaba
más cierto que la luz del mediodía
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía
en sitio donde nadie aparecía.

¡Oh noche, que guiaste!
¡Oh noche amable más que la alborada!
¡Oh noche que juntaste
amado con amada,
amada en el amado transformada!

En mi pecho florido,
que entero para él solo se guardaba
allí quedó dormido
y yo le regalaba
y el ventalle de cedros aire daba.

El aire de la almena
cuando yo sus cabellos esparcía
con su mano serena
y en mi cuello hería
y todos mis sentidos suspendía.

Quedéme y olvidéme
el rostro recliné sobre el amado;
cesó todo, y dejéme
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado.

San Juan de la Cruz

El mito y el sueño. Joseph Campbell

Edipo Rey, Gustave MoreauAl parecer, la más permanente de las disposiciones de la mente humana es la que se deriva de que, de todos los animales, somos los que nos alimentamos durante más tiempo del pecho materno. Los seres humanos nacen demasiado pronto; están incapacitados para enfrentarse con el mundo. En consecuencia, su única defensa frente a un universo de peligros es la madre, bajo cuya protección se prolonga el período intrauterino. De aquí que el niño dependiente y su madre constituyan meses después de la catástrofe del parto una unidad dual, no sólo física sino también psicológicamente.Cualquier ausencia prolongada de la madre causa tensión en el niño, e impulsos agresivos correspondientes; también cuando la madre se ve obligada a oponerse al niño provoca respuestas agresivas. De esta manera, el primer objeto de la hostilidad del niño es idéntico al primer objeto de su amor, y su primer ideal (que a partir de entonces permanece como la base inconsciente de todas las imágenes de felicidad, belleza, verdad y perfección) es el de la unidad dual de la Virgen y el Niño.

El infortunado padre es la primera intrusión radical de otro orden de realidad en la beatitud de este restablecimiento terreno de la excelencia de la situación dentro del vientre; la primera impresión que se tiene de él, por lo tanto, es de enemigo. A él se trasfiere la carga de agresión que estaba originalmente ligada a la madre “mala” o ausente, mientras que el deseo ligado de la madre “buena”, presente, nutricia y protectora lo conserva (normalmente) ella misma. Esta fatal distribución infantil de los impulsos de muerte (thánatos: destruido) y de amor (eros: libido), es la base del ahora célebre complejo de Edipo, que Sigmund Freud señaló hace alrededor de cincuenta años como la gran causa de nuestro fracaso como adultos en cuanto a comportarnos como seres racionales. Como dice el Dr. Freud: “El rey Edipo, que ha matado a su padre y tomado a su madre en matrimonio, no es sino la realización de nuestros deseos infantiles. Pero,más dichosos que él, nos ha sido posible, en épocas posteriores a la infancia, y en tanto en cuanto no hemos contraído una psiconeurosis, desviar de nuestra madre nuestros impulsos sexuales y olvidar los celos que el padre nos inspiró.” Y añade: “Todas las perturbaciones morbosas de la vida sexual pueden considerarse justificadamente como inhibiciones del desarrollo.”

…Y no te asuste
lo de las bodas de tu madre: de otros
lo mismo cuentan, sí, también… en sueños…
Quien de esas vaciedades más se ríe
mejor la entiende y pasa más tranquilo.

(Sófocles, Edipo rey)

 

Joseph Campbell. El héroe de las mil caras. Análisis del Mito.

¿Puedes mirarte al espejo y decirtelo?

Nos reflejamos ante el espejo casi todos los días; o vemos el reflejo de nuestra imagen en los escaparates, las lunas de los coches, retrovisores, ventanas del tren, el espejo para maquillarnos metido en el bolso….

Nos reflejamos, eso sí, pero ¿nos vemos?

Alguien dijo que solo es posible amar lo que se conoce, así que para llegar a vernos, primero es necesario reconocernos, apreciarnos, y digo yo que también, sentirnos.

En esta escena de la película Angel-A de Luc Besson (2005 Francia) el personaje masculino, poco a poco, se va viendo y sintiendo, hasta el punto que se le anegan los ojos de esas lágrimas que disuelven el velo que nos cubren la mirada hacia nuestro ser.

La naturaleza del sufrimiento. Bel Cesar(Traducción de Melissa Park)

“El sufrimiento aumenta nuestra fuerza interior”. Su Santidad Dalai Lama

BudhaSiete días después de haber alcanzado la Iluminación, Buda hizo su primer sermón transmitiendo las enseñanzas fundamentales del Budismo: las Cuatro Nobles Verdades. Son estas:

1. El sufrimiento existe.

2. El sufrimiento tiene sus causas.

3. Es posible eliminar estas causas.

4. Existe un camino para eliminarlas.

Ellas son semejantes a una receta médica, diagnosticando la enfermedad, la causa de esta dolencia, el  remedio para curarla y la prescripción de como tomarlo. Para crecer espiritualmente, tendremos que practicar estas cuatro verdades como un método que nos ayudará a superar la limitada idea que tenemos sobre nosotros mismos y a abrir nuestro corazón para comunicarnos verdaderamente con el otro.

La primera noble verdad: “El sufrimiento existe”

La primera noble verdad se refiere a la existencia del sufrimiento. La realidad del sufrimiento es denominada dukkha, en Pali (antiguo sánscrito) que, además de sufrimiento, también significa imperfección, no permanencia, vacío, insubstancialidad.

Este es el punto inicial de la estructura lógica del Budismo: la constatación de la existencia del sufrimiento y de que todos los seres están sujetos a él. En tanto, el Budismo no es una filosofía derrotista, ni pesimista. Él nos enseña que podemos despertar nuestra sabiduría intuitiva para no sufrir con el sufrimiento.

Nuestra tendencia, en general, es negar la marca de sufrimiento humano. Nos sentimos “traicionados” por el destino cuando tenemos que lidiar con las separaciones, con la enfermedad, con la muerte o aún con el envejecimiento. Encaramos estos procesos con indignación, esto es, como si no fuese justo ni correcto sufrir! En tanto, si no hubiese sufrimiento, no sería preciso buscar la sabiduría. Ella no sería necesaria, y, por lo tanto, raramente sería alcanzada.

Es la conciencia del sufrimiento que genera la energía de la sabiduría, no el sufrimiento en sí mismo. Sufrir sin sabiduría es acumular más confusión y dolor. El dolor, en sí, no purifica nada. Por eso, el dicho: “con el tiempo pasa” no es verdadero para quien sufre de un dolor no comprendido. Para liberarnos del sufrimiento tenemos, también, que despertar el deseo profundo de desapegarnos de él.

Podemos abrazar el sufrimiento con la intención de transformarlo en auto-conocimiento y sabiduría. Como escribe Pema Chödrön en su libro “Los lugares que nos asustan” (Os lugares que nos assustam): “Aceptar que el dolor es inherente y vivir nuestras vidas a partir de esa comprensión es crear las causas y condiciones para a felicidad”.

Según el Budismo, existen tres tipos de sufrimiento:

1.       Sufrimiento ordinario o Sufrimiento del sufrimiento

Existen dos formas de sufrimiento ordinario: el sufrimiento intrínsico a la vida conciente y el sufrimiento causado por las tentativas de evitarlo y huir de él. El sufrimiento intrínsico a la vida conciente es explicito en la tristeza: una sensación de vacío decurrente de la falta de un sentido para la vida.

El sufrimiento ordinario es propio de la vida humana: todas las formas de sufrimiento físico y mental relacionadas al nacimiento, al envejecimiento, a la enfermedad y a la muerte, así como estar ligado a lo que se detesta, estar separado de lo que se ama y no realizar lo que se desea. Por eso, este tipo de sufrimiento también puede ser llamado sufrimiento del sufrimiento: cuando algo que nos causa dolor surge como causa para desencadenar más dolor.

Cuando una cosa fea acontece luego después otra, y las situaciones están yendo de mal en peor, podemos creer que estos son momentos de azar, pero, en realidad, ellos expresan algo mucho más fundamental: nuestra propia impotencia frente a la realidad inmediata. Y cuando estamos impotentes, no tenemos salida si no aceptar las cosas como se dan. Esa es la gran sabiduría que las situaciones de sufrimiento continuo tienen para enseñarnos

2.       Sufrimiento producido por cambios

 El sufrimiento producido por cambios es explicito en la búsqueda de placeres y de estados de alegría transitorios, que llevan a más sufrimiento por su naturaleza provisoria e inconsistente.

Ese tipo de sufrimiento también ocurre cuando rehusamos admitir la naturaleza impermanente de la vida. A pesar de que intelectualmente sabemos que todo cambia constantemente y de modo imprevisible, emocionalmente luchamos para aceptar esta verdad. Al hacernos eso, nos sentimos inseguros, nada nos parece confiable y todo se torna insatisfactorio para nosotros.

La realidad externa es, por naturaleza, incierta, por lo tanto, no podemos tener garantías con relación a ella. La persona insegura es justamente aquella que busca controlar la realidad externa. La persona segura es aquella que acepta su inseguridad.

Al convivir con maestros budistas, pasé a notar una fuerte característica común a todos ellos: ellos vivenla vida, al revés de intentar controlarla.

 3.        Sufrimiento que todo lo penetra

El sufrimiento que todo lo penetra es constante, pero sutil.

La mayor parte del tiempo, luchamos contra la realidad de la existencia del sufrimiento. Buscamos desesperadamente “tips” para esquivarlo, en la esperanza de que sea posible evitarlo. Mas la Primera Noble Verdad nos enseña que nada de eso adelanta. En cuanto haya ignorancia, habrá sufrimiento.

Es preciso encarar el sufrimiento para eliminarlo. Encarar aquí no significa desafiar, y sí, simplemente ponerse delante de él para conocer su naturaleza, sin juzgarlo como justo o injusto.

Lo que intensifica el dolor de un sufrimiento es el sentimiento de indignación frente a él, o sea, es nuestra exasperación delante del sufrimiento que hace que él aumente y tome cuenta de todo nuestro ser.

Todo eso quiere decirnos: pare de luchar contra la realidad. No se resista a lo que está, objetivamente, ocurriendo.

Es como la jaqueca, por ejemplo. Precisamos aislarnos, tomar un remedio y confiados esperar que pase. Cada vez que pensamos: “Ah! Este dolor no pasa”! y nos sentimos impacientes, la cabeza late fuertemente y el dolor inmediatamente aumenta. Es casi como una alarma, un aviso de que ese no es el modo de proceder, de que es justamente eso lo que intensifica el dolor.

Al contrario, cuando podemos apropiarnos de nuestro sufrimiento, sea él físico o emocional, y decir para nosotros mismos: “OK, está ocurriendo eso conmigo. Estoy sufriendo, pero estoy aquí para hacerme ompañía. No voy a abandonarme delante de este dolor”, nos sentiremos más leves y libres para transformarlo.

Una vez que aprendemos a responsabilizarnos por la manera como lidiamos con el sufrimiento, pasamos a entender que no precisamos tornarnos víctimas de él.

Nos tornamos víctimas del sufrimiento cuando no lo aceptamos y lidiamos con él como si él estuviese fuera de nosotros, proyectando, así, la causa de nuestro dolor en los otros. Acoger nuestro sufrimiento es el único modo de salir del resentimiento y de las proyecciones. Cuando hacemos eso, nos sentimos más tranquilos y seguros, pues, como dice Lama Gangchen al final de la práctica de meditación Auto Cura Tántrica: “No existen más enemigos”. Es preciso tener empatía por nuestro sufrimiento: tener compasión por él, esto es, despertar un interés genuino por conocerlo y querer transformarlo.

Tara Bennett-Goleman, psicoterapeuta americana, aliada a la psicologia budista a la psicologia cognitiva.

En este método, el paciente aprende a identificar sus esquemas – padrones emocionales inadaptados – y a transformarlos por medio de la meditación budista de plena conciencia. Ella escribe en su libro Alquimia Emocional: “No apenas como terapeuta, si no también en mi trabajo interno personal, aprendí que es importante comprender como la persona vivencia e interpreta una situación, y sentir empatía por la realidad simbólica de esa persona. Cuando la parte de la persona que se identifica con la realidad del esquema siente que está recibiendo empatía, ella puede comenzar a abrirse a otras perspectivas, lo que incluye comenzar a percibir como la lente del esquema distorsiona sus percepciones y reacciones”.

Si no fuéramos empáticos con nuestro sufrimiento, podremos buscar esta empatía en el reconocimiento ajeno. Esto es, muchas veces, sin que nos demos cuenta, alimentamos el sufrimiento por medio de lamentaciones que nada más son tentativas de ser reconocidos, por los otros, por aquello que estamos pasando. Más, de hecho, este reconocimiento poco nos ayuda. Será al sentir compasión por nosotros mismos, que conseguiremos parar de lamentarnos y decidir, de hecho, hacer algo para salir del sufrimiento.

Texto extraído de “El libro de las emociones (O livro das Emoções) – Reflexiones inspiradas en la Psicología del Budismo Tibetano” de Bel Cesar, Ed. Gaia. (Brasil)

El verdadero amor. Maestro zen Thich Nhat Hanh

Uno de los maestros zen más conocidos y respetados del mundo, poeta, activista por la paz y los derechos humanos, Thich Nhat Hahn (sus estudiantes lo llaman Thay, que significa “maestro”) ha tenido una vida extraordinaria. Nació en el Vietnam central, en 1926, y se convirtió en monje a la edad de 16 años. La guerra de Vietnam enfrentó a los monasterios a la difícil cuestión de decidir si llevar una vida contemplativa y dedicarse solo a la meditación en los monasterios o ayudar a sus conciudadanos que sufrían bajo los ataques de las bombas y la devastación de la guerra. Nhat Hanh fue uno de los que decidió hacer ambas cosas, ayudando a fundar el movimiento del “Budismo comprometido”. Ha dedicado su vida, desde entonces, al trabajo de la transformación personal para el beneficio de los individuos y la sociedad.

Thay joven

Al principio de los años 60, en Saigón, Thich Nhat Hahn fundó la Escuela para el Servicio de Ayuda Social, una organización de ayuda para la reconstrucción de los pueblos y aldeas bombardeadas, la construcción de escuelas y centros médicos, el realojamiento de familias, y la organización de cooperativas agrícolas. Con la ayuda de más de 10.000 estudiantes voluntarios, la SYSS basó su trabajo en los principios budistas de no violencia y acción compasiva. A pesar de la oposición del gobierno vietnamita, Nhat Hahn también fundó la Universidad Budista, una editorial y una influyente revista de activismo por la paz, en Vietnam.

Martin-Luther-King_8Tras visitar los Estados Unidos en 1966 en misión de paz, se le prohibió su vuelta a Vietnam en 1966. En sus viajes siguientes a los Estados Unidos, tuvo entrevistas con oficiales federales y del Pentágono, como Robert McNamara, a los que presentó argumentos para detener la guerra y pedir la paz. Puede que Nhat Hahn haya ayudado a cambiar el curso de la historia de los Estados Unidos, cuando pidió a Martin Luther King que se opusiera a la guerra de Vietnam públicamente, ayudando, de esta manera, al movimiento por la paz. Al año siguiente, King nominó a Thich Nhat Hahn para el Premio Nóbel de la Paz. Más tarde, Nhat Hanh encabezó la delegación Budista en la Cumbre por la Paz en Paris.

En 1982 fundó Plum Village, una comunidad Budista en el exilio, en Francia, donde continua su trabajo de ayuda a los refugiados, los llamados “boat people”, “gente de los barcos”, prisioneros políticos, y familias pobres de Vietnam y de todo el mundo. También ha recibido un merecido reconocimiento por su trabajo por los Veteranos de Vietnam, por sus retiros de meditación y su prolífica obra literaria sobre meditación, plena consciencia y paz. Ha publicado 85 libros de poesía, prosa, oraciones, de los cuales 40 están en inglés, incluyendo los más vendidos, “Llámame por mis verdaderos nombres”, “La paz está en cada paso”, “Ser paz”, “Tocando la paz”, “Buda viviente, Cristo viviente”, “Enseñanzas sobre el amor”, “El camino de la emancipación”, e “Ira”. En Septiembre del 2001, justo pocos días tras los ataques al World Trade Center, dió un memorable discurso sobre la no violencia y el perdón, en la Iglesia Riverside de Nueva York. En Septiembre del 2003 pronunció un discurso a miembros del congreso de los Estados Unidos, en un retiro de dos días. Thich Nhat Hanh continua viviendo en Plum Village, en la comunidad de meditación que él fundó, donde enseña, escribe y trabaja en los jardines; dirige retiros por todo el mundo sobre el “arte de la vida consciente”.

Video y nota biográfica extraida de samsaraexit (Youtube)