Escucha lo que no te digo…

Hace tiempo buscando poesías di con ésta que me tocó en un lugar  profundo de mi ser.

Leía sus estrofas y me parecía que, a través de cada palabra, “alguien” expresaba algo que y había sentido en algún momento de mi vida.

Palabra y sentimiento, ete aquí el milagro de la poesía….

” No te dejes engañar por mí.
No permitas que te engañen mis apariencias.
Porque no son más que una máscara,
quizá mil máscaras que temo quitarme,
aunque ninguna me representa.
Doy la impresión de estar seguro,
de que todo va viento en popa,
tanto dentro como fuera,
de que soy la confianza personificada,
de que la calma es mi segunda naturaleza,
de que controlo la situación
y de que NO TENGO NECESIDAD DE NADIE.
Pero no me creas, te lo ruego.
Externamente puedo parecer tranquilo,
pero lo que ves es una máscara.
Por debajo, escondido, está mi verdadero yo
sumido en la confusión, el miedo y la soledad.
Pero lo escondo.
No quiero que nadie lo sepa.
Me aterra pensar que pueda saberse.
Por eso tengo constantemente necesidad
de crear una máscara que me oculte,
una imagen pretenciosa que me proteja
de la miradas sagaces.
Pero esas miradas son precisamente mi salvación,
y lo sé perfectamente,
con tal de que vayan acompañadas
de la aceptación y del amor.
Entonces, esas miradas, se convierten
en el instrumento que puede liberarme de mi mismo,
de los mecanismos de defensa
y las barreras que he levantado entorno a mí,
en el instrumento que puede mostrarme aquello
de lo que no consigo convencerme:
que realmente tengo un valor.
Pero esto no te lo digo,
no tengo coraje:
Me da miedo que tu mirada no venga acompañada
de la aceptación y del amor.
Quizá temo lo que puedas pensar,
que puedas cambiar de opinión sobre mí,
que te burles de mí
y que tu sonrisa me fulmine.
En el fondo, lo que temo es No valer nada,
y que tú te des cuenta y me rechaces.
Por eso sigo con mi juego
de pretensiones desesperadas,
con una apariencia externa de seguridad
y con un niño tembloroso por dentro.
Despliego mi desfile de máscaras
y dejo que mi vida se convierta en una ficción.
Te cuento todo lo que no importa nada,
y nada de lo que de verdad importa,
de lo que me consume por dentro.
Por eso, cuando reconozcas esta rutina,
no te dejes engañar por mis palabras:
escucha bien lo que No te digo,
lo que querría decir, lo que necesito decir,
pero no consigo decir.
No me agrada esconderme, te lo aseguro,
me encantaría ser espontáneo, sincero y genuino,
pero tendrás que ayudarme.
Por favor, tiéndeme tu mano,
aún cuando parezca que eso es lo último que deseo.
Tú puedes sacar a la luz mi vitalidad,
cada vez que te muestras amable, atento y diligente,
cada vez que tratas de comprenderme,
cada vez que me aceptas tal y a pesar de lo que soy.
Porque me quieres,
mi corazón palpita y renace.
Quiero que sepas lo importante que eres para mí
y el poder que tienes, si quieres,
de sacar a la luz la persona que yo soy.
Escúchame, te lo ruego.
Tú puedes derribar las barreras
tras las que me refugio,
tú puedes arrancar mi máscara,
tú puedes liberarme de mi prisión solitaria.
¡ No me ignores ¡ ¡ No pases de largo, por favor ¡
Ten paciencia conmigo.
A veces parece que, cuanto más te acercas,
tanto más me rebelo contra tu presencia.
Es irracional, pero es así:
combato aquello de lo que tengo necesidad.
¡ Así somos los humanos muchas veces ¡
Pero el amor, el amor de Dios que habita en ti,
es más fuerte que toda resistencia,
y ahí reside mi esperanza,
mi verdadera esperanza.
Ayúdame a derribar las barreras
con tus manos firmes,
pero a la vez delicadas,
pues dentro de mi habita un niño
y un niño es siempre muy frágil.
¿Te preguntas quién soy?
Soy alguien a quien conoces muy bien.
Soy cada persona con quien te encuentras.
Soy… Tú mismo “.

Pablo Neruda

La Terapia Individual en Grupo según la Gestalt

CoroTanto en los años de formación de Fritz Perls como en los años de sus primeras prácticas de psicoanalista, la terapia de grupo apenas si existía como tal e incluso era considerada por algunos incompatible con el método psicoanalítico, basado en el análisis de la relación transferencial del paciente sobre el terapeuta. Será en la etapa americana de Perls (años 50-60 del siglo XX) cuando su nuevo estilo de intervención, llamado Terapia Gestalt, empiece a aplicarse sistemáticamente en grupo, coincidiendo con algunas teorías que atribuyen la terapia individual a la cultura europea tradicional (más jerarquizada) y la terapia de grupo a la cultura democrática estadounidense (más horizontal).

Los dos grandes enfoques grupales que se consolidan en la segunda mitad del siglo XX, el grupoanálisis de la escuela inglesa (Bion, Foulkes) y la dinámica de grupos norteamericana (Lewin), legitimarán la validez terapéutica del grupo, tanto a través de la práctica clínica como de la investigación de laboratorio. De ambos participa la Terapia Gestalt, sin incluirse en ninguno. En rigor la gestalt no es una terapia de grupo (tomado en su totalidad) sino una terapia en grupo, algo así como una terapia individual en un contexto colectivo, donde el terapeuta trabaja con un participante en el centro del grupo, bajo unas condiciones muy particulares de transparencia, compromiso y auto-revelación, que la hacen especialmente poderosa y eficaz, a la par que arriesgada y difícil. A este estilo tradicional gestáltico se le ha denominado “método del coro griego” (Ruth Cohn) porque se basa (además de las influencias del psicodrama de Moreno y de las terapias humanistas de Esalen) en el aprendizaje teatral que Perls recibió de Max Reinhardt en sus años de estudiante berlinés: el protagonista desarrolla su acción ante la presencia genuina del coro (grupo) que puntualiza, refleja, amplía, reacciona o simplemente observa con atención, haciendo a veces de espejo, a veces de polaridad, a veces de alter ego del protagonista, proporcionado siempre contraste y feedback. Algunos consideran pobre este concepto del grupo como comparsa, pero en realidad es una especie de cadena secuencial: el que trabaja en el centro afecta al que escucha, que pasará posteriormente a ocupar el centro, y así sucesivamente.

A partir de Perls los gestaltistas han desarrollado diversos abordajes grupales. Por ejemplo: -la síntesis o yuxtaposiciónGrupo de enfoques diferentes (movilizar con técnicas corporales e integrar con herramientas gestálticas, etc). -propuesta de experimentos (juegos, ejercicios…) grupales y posterior elaboración individual. -diagnóstico del momento o fase grupal según algún modelo teórico de referencia (E. Kepner, J. Zinker, I. Yalom, Bennis-Shepard…) para luego concienciar la situación a través de experiencias grupales o trabajos individuales. En realidad, antes o después, el grupo gestáltico acaba recurriendo a ese modelo tradicional perlsiano del coro griego, de forma que podemos afirmar que la mayor aportación y originalidad de la gestalt a la terapia grupal ha sido el trabajo individual en grupo, ese peculiar contagio de autenticidad que arrastra al centro a cada participante en su momento, plasmando de forma creativa aquel principio de la gestalt de que “el todo es más que la suma de las partes”.

Paco Peñarrubia