Mi posicionamiento como terapeuta Gestalt

Mi interés por la terapia Gestalt, ha sido una inquietud que ha ido tomando fuerza y sentido a lo largo de mi vida. Mi primer contacto con la Gestalt fue de “rebote”.

Mi demanda era clara y concreta, lo que no sabía, era que detrás de esa demanda, iba implícito mucho más de lo que podía imaginar. De tal manera que, el inicio de un proceso de terapia, más las vicisitudes de la vida, más la responsabilidad implícita como persona: de hacerme cargo de mi misma, de mi vida, de mis decisiones, así como de asumir las consecuencias de dichas decisiones….., me llevaron a comprometerme más y más con la labor terapeutica. Así pasaron, casi sin enterarme, años.

Hacer terapia pasó de ser un fin para lograr un objetivo, a un medio para ser.

Así que, ejerzo como terapeuta porque he recorrido mucho trecho y porque en este devenir he ido encontrando un modo de estar y de ser verdadera, auténtica y comprometida como persona. Soy más consciente de lo que me ocurre, cosa que me ayuda a hacerme cargo de qué hago con ello, además me siento más libre, puesto que ejerzo mi libertad. He pasado de sentirme víctima de las circunstancias a sentirme sujeto activo que elije, de este modo vivo mi propia vida y soy dueña de mis fracasos y éxitos.

Además de mi dedicación al proceso terapéutico y posteriormente a formarme como terapeuta Gestalt, me formé en Trabajo Social en la Universitat de Barcelona, y con esa titulación he ejercido como trabajadora social en distintos ámbitos, sobretodo, en recursos destinados a la atención de mujeres e infantes víctimas de violencia familiar. Esta experiencia me ha aportado el conocimiento de situaciones complejas, y la necesidad de desarrollar un escrupuloso sentido del cuidado, a la hora de acompañar a las personas que han sido agredidas en un entorno que ellas entendían como seguro y acogedor.

Mi modo de acompañar como terapeuta, ya sea en consulta individual, como en grupo, es un compendio entre mi propia experiencia como paciente de terapia, como persona formada como terapeuta gestalt y como trabajadora social, la cual cosa me ayuda a poner la atención en aspectos sociales o familiares de la persona a la que acompaño.

La Gestalt es un experiencialismo ateórico (como dice Claudio Naranjo), esto significa que se “demuestra andando”, y que como todo aquello que tiene vida, va evolucionando y transmutando, según la persona que lo ande, o según el momento y lugar en donde se ande. La gestalt, es más bien una actitud, que puede ser transmitida de múltiples maneras, tantas como terapeutas hay.

Se puede hacer terapia por muchos motivos: porque existe un malestar psíquico, emocional o espiritual en la persona que le lleva a pedir ayuda para indagar en sí misma y saber cual es el origen o la causa de ese dolor, porque un@ ya cansad@ de vagar entre profesionales de distintas disciplinas no haya todavía “aquello que le va bien”, porque quiere que alguien le diga qué le ocurre….. . Sea cual sea la razón, el hecho de llegar a un espacio en donde lo importante es lo que a un@ le ocurre, más allá de las apariencias, en el cual puedes notar la presencia de otra persona que te mira, que te escucha y que te dedica un tiempo para estar, me parece algo importante y de un gran valor humano.

Se suele decir, en el argot de la gestalt, y también en otras disciplinas terapéuticas, que cuando uno llega a la consulta del terapeuta, no lo hace solo, sino que lo acompañan sus fantasmas, y que durante el proceso, un@ se va quedando en compañía de si mism@. Esta imagen me parece muy rica y gráfica de lo que, en una gran parte resulta ser el proceso terapéutico, llegar a ser lo que uno es y no aquello que “otros”, o un@ mism@, esperaban de nosotr@s.

En Gestalt, se trabaja, a partir de unos preceptos básicos, que condicionan lo que es la actitud de la persona terapeuta, y que son los siguientes:

– Trabajar a parir de el PRESENTE: nada ocurre sino ahora, el pasado ya no existe y el futuro aún no es. La situación terapéutica sólo es posible en esta actualidad temporal(ahora) y espacial(aquí).

-La atención y aceptación de la EXPERIENCIA van ligadas a esta vivencia del presente.

-La REPONSABILIDAD no es un deber, es un hecho. Somos responsables de nosotros mismos queramos o no. La terapia gestalt acentúa la conciencia de esta realidad con una permanente invitación a que la persona se responsabilice de lo que está haciendo, sintiendo, evitando o negando, deseando, inhibiendo, etc.

– Poniendo la confianza en la AUTORREGULACIÓN ORGANÍSMICA, entendiendo que el propio organismo, cuando actúa espontáneamente encuentra el modo de autorregularse y de satisfacer las necesidades que se van manifestando en cada momento. Esto implica no tanto un inducir a aquello que “debería ser”, sino a un acompañar a lo que realmente es necesario para el bienestar de nuestro organismo.

La terapia Gestalt, es un modo de trabajar con autenticidad, transparencia, respeto, sentido de la realidad y cultivando la atención para con uno mismo y aquello que me rodea, de este modo, podremos atender cuales son nuestras auténticas necesidades y satisfacerlas.

Me siento comprometida y agradecida con la labor que realizo, puesto que me está aportando una gran dosis de confianza en la vida y en la gran fuerza que existe en tod@s nosotr@s. Tan solo es cuestión de darse cuenta, y de trabajar para ello.

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